¿Eres lo que comes?

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Por Evelyn Ortiz Avilés

La “comida rápida”, la vida sedentaria y el estrés son la orden del día para nuestra sociedad. Son muchas las consecuencias negativas de este nuevo estilo de vida. Las “comidas rápidas” no aportan los nutrientes necesarios a nuestro cuerpo, debido a que no están elaboradas con los productos o ingredientes necesarios para que cumplan con esta función. Por otro lado, en los establecimientos de comida rápida, ordenamos la comida y, luego, la ingerimos tan de prisa que no podemos saborearla ni disfrutarla. En muchas ocasiones, esto resulta en una mala digestión o en el llamado reflujo gástrico.
 
Sin darnos cuenta, sometemos a nuestros niños a estas presiones. Los hemos acostumbrado a comer en estos establecimientos y, peor aún, muchos de ellos desconocen en qué consiste una verdadera alimentación. Por eso, hoy día, encontramos un cuadro de niños con problemas de sobrepeso o con diagnósticos de colesterol alto, diabetes y presión alta. También manifiestan riesgos cardiacos, depresión, problemas digestivos e intestinales, entre otros. Sabemos que una dieta inadecuada es un factor que puede contribuir a estas enfermedades. Por eso, es importante conocer las características peligrosas de una alimentación incorrecta que pone en riesgo la salud.


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