¿Me critico yo mismo?

stockxpertcom_id20846211_jpg_8bf0a3aa62001b02f0c297336965c5e0.jpgPor José F. Rivera
 
En todo momento nos estamos hablando. Es un verdadero autodiálogo, tan constante que no nos damos cuenta de su existencia. Funciona prácticamente en “automático”. Este autodiálogo está ligado a cómo nos sentimos emocional y físicamente. Analicemos mejor este asunto.

Hay sucesos significativos que nos ocurren y nos impactan de manera especial. Ejemplos de estos sucesos pueden ser: fuertes regaños de nuestros padres, cuando hicimos el ridículo ante otros, la muerte de un ser querido o algún accidente, entre otros. Ese impacto provoca un desequilibrio en nuestro sistema energético.

Dicho desequilibrio fabrica ciertas emociones negativas como, tristeza, temor, coraje o ansiedad. Al sentirnos emocionalmente mal, nos enviamos mensajes negativos que, definitivamente, no nos ayudan. Nos volvemos autocríticos, convirtiéndonos en nuestros propios jueces.

Imaginemos que alguien a nuestro lado pasa la mayor parte del día criticándonos… eso es lo que hacemos nosotros mismos. Ese autodiálogo negativo va provocando un deterioro emocional ya que reactiva y perpetúa el desequilibrio energético. Se va creando el escenario para que una gama de dolencias físicas y condiciones de salud aparezcan. El cerebro es poderoso; nos puede enfermar y nos puede sanar. Todo dependerá de la información que le llevemos.


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