Cultivando buenos hábitos

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Por Andrés E. R. Colberg Bas

El maestro repostero prepara un molde para darle forma al rico postre. De la misma forma el adulto diseña unos parámetros que consolidarán las conductas deseadas en nuestros menores.

La rutina desde la infancia
La varita mágica es “estructura”, y debe comenzarse desde su edad más temprana. Quiere decir que tejemos para el infante una rutina que es igual una y otra vez para que su reloj biológico se sincronice con ella. Recibe el mensaje de que primero ocurre esto y después lo otro (el baño y luego la comida, después el juego y entonces dormir). Con esta rutina el niño o niña puede predecir su vida en el futuro cercano. Esto lo lleva a sentir la tranquilidad de que su supervivencia está asegurada, baja su ansiedad y le permite aprestarse para jugar y aprender.


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