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Parto natural en casa… un regalo de amor
- 5-1-2011
- Categoría: Maternidad / Paternidad
Por Laura Torres
Cuando hace más de seis años quedé embarazada de mi primera hija, Lucía, felizmente me preparé mes a mes para recibirla con mucha ilusión.
Sin embargo, a las 37 semanas de embarazo, me enfrenté a la decisión del doctor de inducirme el parto porque la bebé estaba “muy grande” y temía tener complicaciones si esperábamos al término completo del embarazo.
Acepté la recomendación de mi doctor y me sometí a la inducción del parto con pitocina. Una versión artificial de la oxitocina, la pitocina puede causar sinnúmero de complicaciones.
Mi hija nació seis horas después de la administración de la pitocina por medio de una cesárea de emergencia porque se le enrolló el cordón umbilical en el cuello y estaba sufriendo de estrés fetal por la falta de oxígeno.
Lo que siguió fue mucho dolor, malestar y desánimo para mi, ya que yo deseaba mucho parir de forma natural. La recuperación fue tan larga, dolorosa y frustrante que, entre otras cosas, decidí no lactar a mi bebé.
Actualmente vivo en la Florida, en los Estados Unidos, y luego de 5 años del nacimiento de Lucía, quedé embarazada de mi segunda hija, Anabel. Fue una noticia que me llenó de alegría, pero también de preocupaciones, ya que recordaba la traumática experiencia con la cesárea.

