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Saludable crear hábitos de sueño en los bebés
- 5-1-2009
- Categoría: Crianza, Maternidad / Paternidad
Todos sabemos que los bebés recién nacidos no duermen toda la noche, y tampoco lo hacen sus padres. Pero, realmente, esos primeros seis meses de vida son cruciales para el desarrollo de patrones regulares de sueño y vigilia, que todo niño y niña necesita para un futuro saludable.
Sin embargo, algunos niños pueden empezar la vida con pautas de sueño desfavorables, dicen los expertos estudiosos del sueño de la Universidad de Michigan.
Los investigadores encontraron que los bebés cuyas madres experimentaron depresión en algún momento antes del embarazo, o desarrollaron problemas de estado de ánimo durante éste, son mucho más propensos a tener patrones de sueño caóticos en el primer medio año de vida que los bebés nacidos de madres que no tuvieron depresión.
Por ejemplo, los infantes nacidos de madres deprimidas toman más siestas durante el día, requieren más tiempo para calmarse y dormir en la noche, y se despiertan más a menudo durante la noche. Esto no sólo empeora las noches sin sueño de los padres y las madres, sino que también puede poner a estos niños en la senda hacia su propia depresión en el futuro.
Aunque la depresión tiende a continuarse en las familias, esto no significa que los bebés nacidos de madres deprimidas estén condenados a seguir los pasos de sus madres, dijo Roseanne Armitage, quien encabezó el equipo de investigadores.
Tampoco representa que los padres y madres que no hayan sufrido depresión puedan ignorar la importancia del sueño de sus bebés.
Más bien, lo que esto significa es que todas las familias, especialmente las que tienen un historial de depresión, deben prestar mucha atención a las condiciones que crean para el sueño de sus infantes desde el nacimiento.
Esos primeros meses de vida son una especie de entrenamiento para el sueño del bebé en el futuro, explicó Armitage. Los cuerpos y cerebros de los bebés necesitan entrenamiento para entender que deben dormir cuando está oscuro, y estar despiertos cuando hay luz.
Ciertamente, los infantes precisan una siesta durante el día para obtener todo el descanso que necesitan, de 11 a 18 horas en los primeros dos meses después del nacimiento, de 11 a 15 horas en los próximos diez meses y de 12 a 14 horas entre el primer y tercer año. Los recién nacidos se despiertan durante la noche cuando necesitan alimentación.
“El ir a la cama a la misma hora, levantarse a la misma hora y el establecimiento de rituales cuando llega la hora de irse a dormir ayuda a que los infantes comiencen a distinguir entre el sueño de la noche y el sueño de día”, señaló Armitage. “Ponle al bebé ropas de día para las siestas, y ropas de noche cuando se va a dormir en la noche. Los bebés aprenden de esas señales”.
Para cuando un bebé tiene cuatro meses de edad, el horario de sueño debería haberse regularizado, con énfasis en dormir durante la noche, y sus períodos de sueño deberían ser más largos en la noche.
Lo principal es asegurarse de que los bebés y niños pequeños tengan sueño suficiente en un horario cada vez más regular, y sus madres también. Esto porque el período inmediatamente después del parto es de alto riesgo para la depresión, aún en mujeres que jamás hayan tenido depresión. Así que, ¡a dormir!
Información adaptada de la Universidad de Michigan.

